Ya no hay algas en la sede olímpica de vela. Será cierto ?
La pintoresca ciudad costera, situada en la provincia norteña de Shandong, había quedado en evidencia por las desagradables algas que tiñeron de verde sus aguas costeras e interrumpieron los entrenamientos de los equipos olímpicos de vela que ya están en la zona preparando los Juegos del mes que viene.
“Las pruebas de vela, que se celebrarán en más de 20 días, no estarán amenazadas por las algas”, citó la agencia oficial de noticias Xinhua al vicepresidente del Comité de Vela de Qingdao, Wang Wei.
La propia ciudad había marcado el 15 de julio como fecha límite para limpiar de algas la zona de competición, y organizado un enorme despliegue de embarcaciones y soldados para retirar la masa verde de aguas y playas. Las pruebas de vela tienen previsto comenzar el 9 de agosto.
Más de 1.400 embarcaciones y 10.000 soldados y voluntarios trabajaron a la vez para ayudar con los trabajos de limpieza, y se han retirado un millón de toneladas de algas, según Xinhua.
Se han instalado dos barreras para mantener las algas fuera de las aguas de competición y habrá barcos vigilando la zona, añadió la agencia.
La cantidad de algas en las playas locales se ha reducido visiblemente, de acuerdo a los residentes, y los navegantes que el mes pasado tenían que esquivar grandes masas de algas flotantes afirmaron que las plantas ya no son un problema en las zonas de entrenamiento.
“Ahora hay tan pocas algas que no creo que sea un problema”, comentó Morgan Reeser, entrenador del equipo británico de vela.
Sin embargo, las autoridades locales advirtieron al Gobierno de que no se dé por satisfecho y esté preparado para atajar nuevos brotes.
“No podemos descuidarnos ni siquiera por un segundo. Debemos esforzarnos por la victoria y mantener la cabeza clara en este momento”, afirmaba una nota en la página web del Gobierno de la ciudad.
Los brotes de algas afectan con regularidad las costas de esta zona, pero los residentes locales afirman que el actual es el más grande que han visto nunca.
Las autoridades se han esforzado por presentar el brote de plantas marinas como un fenómeno natural inofensivo, aunque los residentes de la zona y los científicos han mostrado su escepticismo y culpado a la contaminación industrial y al rápido desarrollo agrícola.
