Lujo navegando por los Fiordos en Chile
Lujo y robustez para navegar los fiordos más remotos de Chile.
La empresa chilena Nomands of The Seas acaba de botar un barco concebido para el ecoturismo, la observación de ballenas y para llevar a los pescadores con mosca hasta los ríos más inaccesibles de la Patagonia.
Es increíble, no hay nada así en el mundo», dice con la boca abierta Brian O’Keefe. Estamos en la marina de Puerto Montt, en la Patagonia chilena, contemplando el reluciente buque Atmosphere presto para zarpar y quien habla así, en un inglés de marcado acento americano, es un hombre que ha recorrido todo el planeta buscando los mejores lugares para lanzar su caña de pescar. O’Keefe, fotógrafo y escritor, una especie de gurú del mundo de la pesca con mosca o ‘fly-fishing’, está como un niño el día de Reyes: «¡He estado en todo tipo de barcos y cada uno tiene su atractivo, pero este lo tiene todo!».
No es un mal comienzo para embarcar una cálida mañana de diciembre, al comienzo del verano austral. El Atmosphere, botado a finales de octubre de 2006 en los astilleros Asenav de Valdivia (Chile), está diseñado para hacer las delicias de los fanáticos de la pesca con mosca -una técnica que exige devolver al pez vivo al río- y los amantes de la naturaleza salvaje. Ballenas, leones marinos y miles de aves habitan los fiordos que recorre el Atmosphere por el norte de la Patagonia.
La robusta construcción de la embarcación -dobles cuadernas, casco subdividido con mamparos herméticos y de colisión- y sus sistemas de flotación -bulbo de proa y aletas estabilizadoras-, garantizan una segura y tranquila singladura por uno de los mares más ingratos del globo, terror de marinos desde que Magallanes lo surcó por primera vez.
Además, el Atmosphere lleva a bordo todo lo necesario para que ningún rincón quede fuera del alcance de los 28 pasajeros que transporta en cada exclusiva operación. Su cubierta alberga un helicóptero Bell 407, seis ‘jet boats,’ seis zodiac transportables por helicóptero y una una zodiac Hurricane 920 RIB, diseñada por los ‘Navy Seal’ de la marina de EEUU, que con sus dos motores de 250 caballos puede llevar a 20 pasajeros a observar la fauna marina entre el laberinto de canales, islas y bahías.
El Atmosphere opera en una zona de fiordos y bosques, lluviosa y verde y muy distante de la gélida y pelada Tierra del Fuego. Un lugar en el que, según Gian Paolo Sanino, biólogo marino y jefe de guías, «la última glaciación no ha terminado aún. Todo es como hace 10.000 años». Ningún día es igual a otro aquí. Una jornada puede empezar por la mañana remontando un río en lancha hasta su nacimiento y terminar por la tarde con un paseo en helicóptero hasta los glaciares de las cumbres, donde se aterriza. Al regreso al barco, el Atmosphere espera en la bahía como un refugio de comodidad tras las aventuras al aire libre. La talasoterapia, la sauna, la cocina dirigida por el equipo del afamado ‘chef’ chileno Guillermo García y los diáfanos y acogedores espacios comunes son el descanso del guerrero tras un día de carreras en lancha bajo el viento y las olas.
El empresario chileno Andrés Ergas es el impulsor de este capricho para aventureros. «Siempre quise hacer un negocio de turismo de elite dedicado a la pesca con mosca en la Patagonia» afirma. «Inicialmente, la idea era partir con una cadena de ‘lodges’, pero desistí porque no daba la economía de escala. Cada uno de ellos iba a requerir un muy buen gerente, un muy buen ‘chef’, un muy buen conserje… Además, descubrí que no siempre es bonito estar en el mismo lugar». Ergas ha llamado a su empresa Nomads of the Seas y se define como una nómada: «Cambiar es maravilloso. Ahora estamos acá porque el frente de lluvias que entraba esta mañana por el sur era duro. Así que hemos navegado 90 millas y estamos resguardados en este fiordo, desde el que accederemos a nuevas zonas para explorar».
En realidad, ninguna travesía es igual a otra porque la empresa intenta causar el menor impacto ambiental. Por ello, el Atmosphere recicla todos sus residuos, las lanchas de pesca incorporan motores eléctricos de bajo ruido y sistemas antifuga de combustible y la observación de ballenas se hace bajo protocolos internacionales de respeto a los cetáceos. Además, el Atmosphere sólo permanece un corto tiempo en cada sitio y no repite para que el lugar y la fauna no sufran la presencia constante.
Ergas ha invertido más de 20 millones de dólares en la empresa, 15 de ellos en el barco, al que define como un «crucero de expedición, una mezcla entre una poderosa nave de exploración y un barco cómodo, elegante y noble».
Cuando encargó el Atmosphere, el armador intentó que fuera capaz de cualquier trabajo, pero sin perder estilo y gran confort: «Tenía que ser como un Hummer o un Hércules, pero con todas las comodidades». De hecho, afirma Ergas, quien ha estado ligado toda su vida a la banca chilena, «el Atmosphere, con su autonomía de 6.000 millas, podría plantarse en Puerto Banús y sería tan cómodo como cualquier yate»… Aunque entre risas viene a decir que no es ese su estilo de vida. Prefiere recorrer la Patagonia con 20 guías expertos en naturaleza y con un capitán de barco y un piloto de helicóptero que son oficiales retirados del Ejército chileno, veteranos y buenos conocedores de la zona.
Respeto por el medio ambiente
DISEÑADO PARA EVITAR LA CONTAMINACIÓN
El mayor activo que ofrece la navegación en el Atmosphere es acceder a fiordos vírgenes y salvajes, en los que no existe acceso por carretera y a los que no llega ninguna naviera comercial. Para intentar degradar lo mínimo esos paisajes, donde se reproducen las ballenas o las grandes colonias de leones marinos, el Atmosphere incorpora todas la medidas de corrección de impacto ambiental que recomienda la EPA, la agencia estadounidense de medio ambiente. El respeto por el medio es valorado por el público de alto ’standing’ amante de la naturaleza al que están dirigidas las operaciones.
Los motores reducen al mínimo las emisiones de partículas volátiles y de monóxido de carbono, óxido nitroso e hidrocarburos. Los vertidos y fugas de combustible se evitan a toda costa. Si hubiera pérdidas durante el repostaje el fuel iría a parar a una zona estanca.
Todos los desechos del barco se guardan por separado -plástico, papel, metal y orgánico- y se entregan al llegar a puerto. El Atmosphere incorpora un sistema de biodegradación de aguas residuales. Todos los líquidos, desde los de la cocina a los baños, son reciclados en un tanque especial antes de verterlos.